lunes, 16 de enero de 2017

EXCURSUS SOBRE LA FELICIDAD Y EL DOLOR

Antes que nada les quiero aclarar que este posteo es un pre-posteo que viene a pre-postear un próximo posteo que estoy escribiendo, y que versará sobre La conquista de la felicidad de Bertrand Russell. Lo digo para que no digan que no les dije que digan que es un gran posteo porque yo no lo dije en ningún momento ni lo diría, porque sé que se trata nada más que de un posteo complementario de ese próximo posteo bertrandrusselliano. ¿Me explico? En fin, dejemos de dar vueltas y vayamos al grano:

Si me pongo en “psicoanalista de café”, diré que  podemos diferenciar entre “dolor” y “padecimiento”. En este sentido, el dolor es la manera sana de expresar una pérdida de equilibrio psíquico. El padecimiento, en cambio, tiene que ver con hacer crónico un dolor que se termina transformando en inmanejable. El dolor, en tanto inherente a la condición humana, es inevitable. El padecimiento, en cambio, puede y hasta debe ser tratado.

Sartre decía algo así como que somos lo que hacemos con lo que hicieron de nosotros, y yo coincido con esa postura. Es evidente que si tus padres acaban de morir en un accidente, o sobreviviste a un campo de concentración, tu margen para ser feliz es prácticamente nulo. Estoy hablando del dolor que más o menos padecemos todos. 

“Lo que no te mata te fortalece”, dicen que decía Nietzsche. Tengo la obra completa -incluyendo los “fragmentos póstumos” y toda su correspondencia- , del autor de El origen de la tragedia, y no recuerdo haber leído esa frase. Creo recordar que la frase decía algo así como "lo que no te mata te hace más fuerte", pero no tengo ganas de buscar si efectivamente dijo lo que dicen que dijo. 

Sea como fuere, lo importante es que, frente al dolor, algunas personas se fortalecen, y a otras el sufrimiento las aniquila, las inmoviliza.

Digamos que, frente  a determinadas situaciones, sentir dolor es una reacción psíquicamente sana. La reacción enferma o “antinatural” ante una situación límite  sería no sentir nada, o sentir satisfacción cuando deberíamos apenarnos.

Sin embargo, el dolor no necesariamente tiene que impedirnos perseguir y en muchos casos alcanzar la felicidad, realizar algunos de nuestros sueños, vivir mejor.

El nacimiento es un acto en el cual el niño, desprendido del cuerpo de su madre, es arrojado al mundo en un estado de absoluta soledad e indefensión. El mamífero humano, al nacer, no tiene chances de sobrevivir si no recibe el cuidado adecuado y el amor de otro ser humano.

En síntesis, la felicidad humana no tiene nada que ver con un estado definitivo, sino con algo frágil y provisional. La felicidad no es un estado de narcosis ni una obligación: prefiero sentirme cansado o triste que artificialmente alegre, porque como dice el franchute Comte-Sponville, “la felicidad no es real si no es lúcida”.

La verdadera felicidad consiste en amar a la vida, lo cual incluye bancarse los momentos desagradables. Amar más la felicidad que la vida no es ser sabio, porque quien sólo ama la felicidad evitará como si fuera la peste todo tipo de situaciones desagradables. Aquél que ama la felicidad sólo amará la vida en los momentos de alegría.

Entiendo que este posteo parece sacado de un manual de autoayuda. El amigo Martín decía:

"Generalmente uno es feliz y la pasa bien sin planearlo de antemano, de manera azarosa, no por una convención social. La premisa de que si uno se propone algo lo consigue me parece una de las mentiras más grandes de la Tierra; pero, claro, todavía no existe un autor de autoayuda que se anime a escribir un libro que le diga al lector que para estar bien simplemente tiene que vivir y ver “qué onda”, que no existen recetas ni decálogos mágicos que propicien las cosas que anhelamos. Aunque dicho así, esto también suena a consejo de autoayuda. Es que tal vez todo texto sea de autoayuda en el sentido más literal del término, es decir, no para el lector sino para quien lo escribe".

Es posible que a Don Tincho no le falte razón. "Si fuera feliz no me dedicaría a hacer canciones" -decía el gran Peter Hammill- "sino a ser feliz". Y se nota, porque miren como quedó el pobre Pedrito luego de que Alice, su esposa, lo dejara: 




¿Cuál es la respuesta definitiva a estas cuestiones? The answer my friend... 

Sí, ya sé, están podridos de que se cite esa frase de Bob Dylan porque es un "lugar común", pero a mí me gusta. ¿O ustedes son siempre originales e inventivos?

¡Sean felices!

Rodrigo

1 comentario:

  1. Yo: ¡Qué lindo cuando un posteo hecho a la que te criaste sale tan mal!
    Otro yo: hay cosas peores, como por ejemplo haber llevado a Ariel Garcé y dejado a Javier Zanetti en 2010. ¿Tanta mala leche puede tener Messi con los técnicos?
    Yo: bueno, pero al Diego le perdonamos cosas que a mí no se me deberían perdonar.
    Otro yo: tampoco seas tan duro con vos mismo, es un blog que hacés gratis y cuando tenés tiempo. Nadie te paga y lo escribís en tus ratos libres.
    Yo: tenés razón... me siento reconciliado con el mundo.

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