sábado, 8 de octubre de 2016

¡DEJÁ DE HABLAR BOLUDECES Y ANDÁ A LABURAR CARADURA!

La tercera parte del Gorgias es una discusión entre Sócrates y un personaje que según parece no existió sino que fue una invención de Platón, llamado Calicles.

La acusación principal que Calicles le hace a Sócrates es la de perder el tiempo al filosofar como un niño a una edad adulta (Gorgias, 484b-485c):

“La filosofía, Sócrates, está por cierto llena de encantos cuando uno se dedica moderadamente en la juventud; pero si uno se demora en ella más de lo necesario, te espera la ruina. Porque, por bien dotado que se esté, cuando se continúa filosofando hasta una edad avanzada, se permanece necesariamente novato en todo lo que es necesario saber si se quiere ser un hombre honesto y hacerse una reputación. Y en efecto, no se entiende nada de las leyes del Estado y del lenguaje que es preciso tener para tratar con los hombres en las relaciones privadas o públicas, ni se tiene ninguna experiencia de los placeres ni de las pasiones, en una palabra, de los caracteres de los hombres. Así uno se presta a risa cuando se mezcla en algún asunto privado o público, de la misma manera que, me imagino, se cubren también de ridículo los hombres políticos cuando se mezclan en tus conversaciones y tus disputas”.


Ambos siguen polemizando acaloradamente -cual kirchnerista apasionado que discute con un televidente de Jorge Sanata- acerca de la justicia y la retórica, en un tono vehemente y casi grosero, hasta que llega un punto en que la conversación da un giro y Calicles se vuelve amable, contentándose sólo con responder. 

Como es de esperar, Sócrates percibe esa indiferencia y le pregunta el motivo. La respuesta de Calicles es terrible para un filósofo: le dice poco más o menos que si está siendo amable, es porque lo que le está diciendo Sócrates no le interesa en lo absoluto. Le dice además que continúa dialogando por deferencia al viejo Gorgias, pero que si por él fuera se iría a mirar una serie de Netflix o a darle de comer a las palomas en la plaza. 

Como bien nota Châtelet, la respuesta de Calicles se trata de una de las objeciones más tremendas que se le puede hacer a un filósofo: desinteresarse por el carácter argumentativo de su discurso, usando el lenguaje casi exclusivamente en su función pragmática, del tipo “pasáme la sal” o “abrigáte que hace frío”. Los griegos se han hecho famosos por la invención del “logos”, y si en un intercambio dialógico, uno de los interlocutores no contesta argumentos con argumentos, la conversación se vuelve un delirio o un monólogo dialogado.

Esto que les digo tal vez les parezca una gansada, pero a mí me resulta interesante e incluso creo que mi posteo ayudará a cambiar el curso de la historia en Occidente aunque ustedes no se den cuenta porque les falta tomar mucha sopa. Ahora los dejo que reflexionen mientras yo me voy a tomar unas cervezas a San Telmo.

P.S.: No digo que Calicles no tenga algo de razón, ¡pero yo banco a Platón y me la re aguanto! ¡¡Y si les molesta la filosofía vengan de a uno que los peleo a todos!!


¡Sean felices!

Rodrigo

3 comentarios:

  1. ¿Pero en aquéllos tiempos un filósofo no era lo que hoy llamamos científico? Y mucho después también, acá

    http://users.clas.ufl.edu/ufhatch/HIS-SCI-STUDY-GUIDE/0086_newtonsMajorWorks.html

    vemos que una de los obras de Sir Isaac es "Philosophia naturalis
    principia mathematica".

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    1. Estimado, decir eso es cometer un anacronismo. Los griegos no podían "ver" lo que hoy llamamos un "científico" porque la ciencia moderna es un proceso que, si querés fecharlo, comienza en el Siglo XVI. Galileo no se consideraba a sí mismo un "científico", sino un filósofo natural. Pero eso no implica que los filósofos naturales eran considerados lo que hoy llamamos "científicos" PORQUE EL TÉRMINO TAL COMO LO CONOCEMOS NO EXISTÍA, y si no existe el término, no existe nada que "ver", por el simple hecho de que "vemos interpretaciones" todo el tiempo. ¿Me explico? En Platón la "episteme" (hoy traduciríamos ciencia) se opone a la "doxa" (la opinión), que se relaciona con la apariencia, y es una suerte de intermedio entre la ignorancia (el no ser) y la episteme (la verdad, el ser). Ahora no todos los griegos de ese tiempo eran "platónicos". No tenemos que confundir a Platón con "los griegos". Por otro lado, Calicles es un personaje que condensa las críticas que en ese tiempo se le hacían a Sócrates, y que son críticas que, salvando las enormes distancias, se siguen haciendo hoy en día.
      De todas maneras para los griegos lo "útil" no tiene el mismo valor que para nosotros. No sé se entiende lo que quiero decir.
      Estoy respondiendo medio al tun tún.

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  2. Las virtudes que valoraban los griegos eran aristocráticas, de carácter "noble". La nobleza es la "areté", lo que luego los latinos traducirán por "virtud", que viene de "virilidad". No era prestigioso saber mucha filosofía sino ser valiente, cosechar honores, la "gloria", etc. No es que si eras filósofo todos te admiraban y eras un adulto hecho y derecho. El filósofo no era el "rockstar" de la época. Me parece que nunca lo fue.

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