sábado, 20 de agosto de 2016

FRAGMENTO EN EL QUE BORGES PREFIGURA UNA LETRA DE SPINETTA

El olvido de la etimología es esencial para el diálogo: uno  dice "náusea" y no se refiere a una nave. Uno se "marea" en el micro  o en el auto. Dar la mano significaba mostrar que uno no llevaba armas. En ese sentido tiene razón Borges cuando sugiere, mitad en broma y mitad en serio, que la etimología indica lo que las palabras ya NO significan. Criticando a su despreciado Ortega y Gasset, nos dice:

"Un diccionario etimológico no es la llave de la verdad. Nadie cree que un pontífice sea un pontonero, ni que un políglota tenga muchas gargantas. La etimología revela lo que las palabras ya no significan" (Bioy Casares, Borges, domingo 13 de septiembre de 1959).


Sin embargo, la etimología nos ayuda a entender que tal vez lo contrario del amor no es la ceguera, sino justamente la envidia. Sabemos que envidiar a alguien implica “no verlo”.


En cierto modo, enamorarse de una persona es verla como la ve Dios. El amor, más que ciego, es ilusorio. Se supone que Dios ve a cada hormiga y a cada hombre como si fueran seres singulares. Para nosotros una hormiga es todas las hormigas.

En su poema Al triste, nos dice Borges: "una sola persona es tu cuidado, IGUAL A LAS DEMÁS, pero que es ella". Es la misma idea, ¿no? Y en Amorosa anticipación, se expresa esa idea de la  visión de Dios:

"Ni la intimidad de tu frente clara como una fiesta
ni la costumbre de tu cuerpo, aún misterioso y tácito y de niña,
ni la sucesión de tu vida asumiendo palabras o silencios
serán favor tan misterioso
como el mirar tu sueño implicado
en la vigilia de mis brazos.
Virgen milagrosamente otra vez por la virtud absolutoria del sueño,
quieta y resplandeciente como una dicha que la memoria elige,
me darás esa orilla de tu vida que tú misma no tienes,
Arrojado a quietud
divisaré esa playa última de tu ser
y te veré por vez primera, quizá,
como Dios ha de verte,
desbaratada la ficción del Tiempo
sin el amor, sin mí".

"Y te veré por vez primera, quizá, COMO DIOS HA DE VERTE". La mina o el tipo que te gustan son esencialmente tan pelotudos o admirables como cualquiera, sin embargo el enamorado observa virtudes que los demás no pueden ver.




Me gusta mucho cuando Borges dice “serán favor tan misterioso/como mirar tu sueño implicado/en la vigilia de mis brazos”. Me recuerda a mi querido Luis Alberto Spinetta y su “sueña un sueño despacito entre mis manos/hasta que por la ventana suba el sol”.








4 comentarios:

  1. No me lo deje afuera al Mario:

    Una mujer desnuda y en lo oscuro
    es una vocación para las manos
    para los labios es casi un destino
    y para el corazón un despilfarro
    una mujer desnuda es un enigma
    y siempre es una fiesta descifrarlo.

    ¡Ménage à trois literario!

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    1. Leí poco del amigo Mario. Tengo muchos de sus poemas en un libro todavía cerrado.

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  2. Me ha gustado mucho el paralelismo entre Borges y Spinetta, y más me ha gustado el prefacio sobre la etimología y la reflexión sobre el amor incondicional. Muy bello texto.

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