domingo, 3 de julio de 2016

LOS GRIEGOS

Como algunos de ustedes sabrán, me apasiona la filosofía en general, y en particular suelo juntarme una vez por mes a estudiar detenidamente la obra de Friedrich Nietzsche a través de mi Grupo de estudio sobre Nietzsche en Facebook

En tal sentido, me interesaba exponer algunas cuestiones muy generales sobre los griegos. Me gustaría que de a poco vayamos entendiendo esta riquísima tradición, para tener algunos conocimientos previos antes de encarar un texto tan complejo como lo es El origen de la tragedia, una de las primeras obras del Fede.

Los griegos se denominaban a sí mismos “helenos”. Hasta donde sé -no tengo a mano las referencias bibliográficas dado que mi biblioteca está hecha un desorden- la palabra castellana “griego” deriva de la  latina  “graecus”, que procede a su vez de la voz griega γραικός (graikós), el nombre de una tribu de Beocia que emigró a Italia en el siglo VIII a. C. 


Los griegos, al menos los del período clásico, dividían habitualmente a la familia humana entre helenos y bárbaros. La palabra “bárbaro” no necesariamente tiene una connotación negativa, sino que alude a personas que no hablan griego, y por tanto profieren sonidos como “bar, bar”, que un griego no comprende.

El especialista francés François Châtelet contradice en buena medida lo que acabo de describir sobre los bárbaros: "Aristóteles nos parece extremadamente chocante cuando pronuncia frases del estilo de 'los bárbaros no tienen de hombres más que los pies'. Quiere decir que no tienen simplemente mas que la forma humana, pero no la esencia del hombre. (...) Este rechazo del otro es constitutivo del pensamiento griego".


El griego es miembro de la familia de las lenguas  indoeuropeas, junto con el latín, el sánscrito y las lenguas célticas y germánicas. Según el profesor H. D. Kitto, “el griego, como su primo el latín, es un idioma rico en inflexiones, con una sintaxis elaboradísima y delicada (…) La sintaxis griega es mucho más variada, mucho menos rígida que la latina”.


Todavía no entiendo bien ni el griego ni el latín, pero según Kitto “está en la naturaleza del griego expresar con suma exactitud no sólo la concordancia entre ideas, sino también matices de significación y sentimiento”. Creo recordar que Nietzsche ha dicho algo semejante, comparando favorablemente el griego y el latín con respecto al alemán, aunque ahora no recuerdo bien dónde lo había dicho. No es que no puedan expresarse desatinos en griego, pero “el desatino se hace patente en seguida” (Kitto).


En la Ilíada de Homero, las fuerzas griegas que asedian Troya son mencionadas con tres nombres diversos: “argivos”, “dánaos” o “aqueos”.

Según Emilio Crespo Güemes, traductor de mi edición de la Ilíada, el poema homérico presenta “una forma de griego antiguo que nunca fue usada para la comunicación cotidiana. Aparecen mezcladas formas arcaicas y recientes, formas de distintos dialectos hablados y formas que no existieron en ningún dialecto y que son exclusivas de la lengua artística de la épica arcaica”.

Si vemos la edad a la que murieron tipos como Eurípides, Sófocles, Esquilo, Platón, Isócrates, Protágoras, Jenofonte, notaremos que vivieron muchos años. La geografía y el modo de vida griego favorecía, según Kitto, no sólo la longevidad sino además una energía prolongada.

La dieta de los griegos era bastante frugal: pan de cebada, aceitunas, un poco de vino, algo de pescado y excepcionalmente –los días de fiesta- carne. Esa dieta, unida a una vida al aire libre, sin mucho lujo, daba salud y vigor a sus habitantes.


Nosotros, los animales de ciudad de clase media,  solemos tener internet, wi fi, whatsapp, facebook, netflix, computadora y aire acondicionado. Los griegos, en cambio, se bronceaban al sol, caminaban y hablaban boludeces con sus vecinos, hacían gimnasia y no se preocupaban por escribir huevadas en un blog:


“El ocio que disfrutaban los atenienses suele atribuirse popularmente a la existencia de la esclavitud. La esclavitud tenía algo que ver con ello, pero no tanto como el hecho de que los griegos pudieran prescindir de las tres cuartas partes de las cosas cuya obtención nos quita el tiempo”. (H. D. F. Kitto, “The greeks”, 1951).

Es cierto que Kitto escribe esto a principios de la década del 50’, con lo cual mucho del rol de las mujeres no habla. No es casualidad que casi todos los filósofos y artistas que hemos conocido hayan sido hombres.

En cuanto a la religión, digamos que estaba vinculada a la “polis”, a la “ciudad estado”. Si bien los dioses olímpicos eran adorados por todos, cada ciudad tenía sus propios cultos, ritos y dioses menores, ninfas, héroes. En cierto modo, la polis era una unidad independiente tanto en lo religioso como en lo político.


Para Esquilo, la polis perfecta se da donde la Ley es satisfecha sin provocar el caos; donde la justicia reemplaza a la venganza privada y donde los derechos de autoridad se concilian con las pasiones e instintos individuales.


Cuando se traduce la expresión de Aristóteles según la cual el hombre es un “animal político”, en rigor está diciendo que el hombre es una criatura que vive en la polis. La polis es el único marco en el que el hombre puede realizar plenamente sus aptitudes espirituales, morales e intelectuales.


Me gustaría seguir con este tema, pero prefiero cortarla acá porque temo que el posteo me está quedando demasiado “escolar”. En otro momento hablamos más de los griegos, el origen de la filosofía y la mar en coche. ¿Les parece?

¡Sean felices!

Rodrigo

Foto: "Leónidas en las Termópilas", de Jean Louis David. Óleo sobre tela, 1814. 395 x 531 cm. Museo del Louvre, en París

2 comentarios:

  1. Según esta señora (https://timefortruth.es/2013/10/10/no-venimos-del-latin-carme-jimenez-huertas/), el latín no es la lengua madre de las lenguas romances si no un idioma burocrático, administrativo, y que la cosa sería al revés, el latín es hijo de las lenguas romances. Algo parecido al castellano "neutral"que se usa en las cadenas de tv internacionales.
    Yo le siento cierto tufo sensacionalista tipo Erich von Däniken, no obstante dice algunas cosas interesantes.

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    1. Interesante! Reconozco no tener conocimientos necesarios como para meterme en semejante debate.

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