domingo, 15 de marzo de 2015

PETER CAPUSOTTO Y LA ARGENTINIDAD

En cierto modo, la patria es cualquier lugar en el que  uno se encuentre a gusto. No me considero un nacionalista, y creo que uno puede y debe ser todas aquellas cosas que quiera, siempre y cuando sus deseos no interfieran con la convivencia en armonía y libertad con el resto de los seres humanos. Sin embargo, deploro cierta concepción para la cual pareciera ser que para un argentino, no hay nada peor que otro argentino.

Dos de las veces que estuve en la biblioteca del Instituto Goethe, escuché a personas que dialogaban con una de las bibliotecarias, de nacionalidad alemana, casi en tono de disculpas por ser argentinos. Recuerdo que un señor mayor se la pasó media hora hablándole de la inseguridad, de lo riesgoso que era que los extranjeros visitaran centros turísticos como La Boca, porque los robaban y los mataban. El señor no se privó de aportar su solución mágica ante tanta barbarie: su propuesta consistía en matar a todos los chorros con un revólver con silenciador. Estimo que su fantasía se reducía a que los extranjeros, principalmente de origen europeo y norteamericano, pudieran seguir disfrutando del exotismo de nuestras tierras bárbaras mientras a su alrededor los chorros morían como moscas, pero sin ruido.

Tampoco falta el tipo que compara cada aspecto de la Argentina con lo mejor que ocurre en el mundo: nuestros trenes con los trenes japoneses, nuestros jugadores de básquet con los mejores players estadounidenses de la NBA, nuestro sistema de salud con el sistema sueco, y así siguiendo. No se necesita ser demasiado perspicaz para darse cuenta que este tipo de comparaciones no tienen otro objetivo que el de confirmar un prejuicio inamovible: "este país es una mierda" y "acá no se puede vivir". Además se advierte cierta tendencia en confundir "despotricar" con "hacer política".

En este sentido, el personaje de Luis Solari (ver aquí) me parece una de las creaciones más interesantes de Peter Capusotto.


Voz en off: “¿Todavía no estás convencido acerca de cómo es la tierra en la que naciste?”

Luis Solari (cantando): “Ayer tiré un papel en la calle, y nadie hizo nada. En Miami te meten 300 dólares de multa: no es como acá”.

Voz en off: “Luis Solari, el cantante que nunca viajó afuera pero le contaron. Seguí sus canciones y su día a día para convencerte de que tenés que deprimirte por vivir en un país que siempre será una absoluta bosta”.

Luis Solari (mientras un asistente le alcanza una tacita de café): “Gracias querido. ¿Cuánto te salió el café?”

Asistente: “Catorce pesos”.

Luis Solari: “Je, en Portugal, un euro te sale… Un café bueno, un café de verdad. Esto seguro que es de filtro (toma un sorbito). ¿No te digo? Está frío. ¡Vení nene, devolvélo! Está frío. Esto en Dinamarca… vendés un café frío y te cierran el local. Te ponen una multa… (…)”

Voz en off: “Luis Solari, para reafirmar que vivís en la tierra del fracaso”.

Luis Solari (cantando): “Ayer paré a la policía, y la coimeé. En Chile si lo querés coimear, te meten en cana, y no como acá”.

Voz en off: “¡Dále, sentí vos también que jamás podrás ser feliz viviendo en este país enfermo y psicópata; sólo creado para someter a sus habitantes al sufrimiento de saber que en otro lado podrían vivir mucho mejor!”

Luis Solari (a un asistente que está con un celular): “¿Tiene muchas cosas eso?”

Asistente: “Sí, muchas”.

Luis Solari: “Disculpáme, ¿cuánto te salió?”.

Asistente: “Dos lucas”.

Luis Solari: "Listo, en Canadá, cinco dólares. Esto mismo, cinco dólares y de calidad. No es como acá(…)"

Me pareció  muy significativo el artículo que aparece leído por la voz en off -Pedro Saborido-, parodiando el estilo típico de los artículos de Marcos Aguinis, autor de un muy mal libro como "El atroz encanto de ser argentinos".

Por Marcos Aguinis, para La Nación

Sentir de una vez por todas que este país es una patada en los huevos. Yo voy a otro y la paso mejor. Venir es una tragedia. Irse es la felicidad.

¿Por qué carajo me quedo entonces? No lo sé a ciencia cierta. Pero seguro es que afuera se darían cuenta de lo que soy. Y por ahí me cago de hambre.

Entonces, me quedo a las puteadas. Pero me quedo.

Alguna vez hablé de Juanete, pero hoy hablo de Luis Solari, cuya inspiración nos ilumina porque nos muestra desde la más absoluta ignorancia que estamos condenados a vivir en un país del orto, donde lo único que nos queda es el culto a la amistad y esas pelotudeces, o realizar el sentimiento patriótico con el fútbol, la Copa Davis o en una propaganda de tarjeta de crédito  que esponsorean a los Pumas, que encima siempre terminan con el upite roto.

De esta manera nos sentimos identificados con la síntesis de su poesía. Al rescate de los verdaderos sentimientos argentinos con respecto a la propia tierra. Un amor incondicional hasta que todo se va al carajo, cosa que pasa seguido. Como amar, entonces, algo que es una basura como definición.

Es cierto que también está la reacción contraria, que asegura que somos "los mejores del mundo". Pareciera que entre la soberbia y el desprecio casi no existieran matices. Al respecto me gustaría comentar un libro de Alejandro Grimson, titulado Mitomanías argentinas, pero eso será tema de un próximo posteo.


La pregunta que a uno le surge es: ¿hasta qué punto se puede construir un país mejor si varios de sus habitantes creen estar viviendo en el peor de los mundos posibles?

12 comentarios:

  1. "En cierto modo, la patria es cualquier lugar en el que uno se encuentre a gusto." -> ¿Cómo se podrían explicar los sacrificios de una guerra a partir de este apotegma? ¿Millones de alemanes y franceses matan y mueren en Verdún porque se sienten a gusto? Es absurdo.

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    1. Escribí EN CIERTO MODO. Como diría Nietzsche, sólo los seres ahistóricos admiten una definición exacta. No hay una noción universal de patria: patria puede ser la infancia, la lengua que uno habla, ciertas costumbres, los recuerdos compartidos, ciertas características que se mantienen a lo largo del tiempo, etc. Lo cierto es que somos seres pluridimensionales: nuestra identidad no está definida de manera unidimensional. Quiero decir: uno puede ser de nacionalidad argentina, amante del jazz, futbolero, que no toma mate, heterosexual, agnóstico, profesor de filosofía y un larguísimo etcétera. No es sólo "la patria" lo que nos define. El tema con la patria es que a veces te pide DEMASIADO o DEMASIADO POCO. Si un Estado recluta, en un determinado contexto histórico y geográfico, entre su población joven, a personas para hacer el servicio militar obligatorio y eventualmente ir a una guerra, es evidente que te pide demasiado. En otro contexto más benévolo, tal vez un argentino de mucha guita que evade impuestos y siente que a su patria "no le debe nada" porque "se hizo a sí mismo", está dándole a la patria demasiado poco, y la patria tal vez le esté pidiendo demasiado poco. Estoy pensando en voz alta, no estoy seguro de que yo tenga una definición precisa de patria. Creo que Sartre decía que es el antisemita el que hace al judío. No es completamente así, pero se entiende que no es lo mismo ser judío en la Alemania nazi que en Nueva York. Por ahí una persona que no le da demasiada importancia a su identidad judía, supongamos, está obligada en otro contexto a definirse claramente como judío. ¿Me explico? Habrá gente que antes que argentino se siente de izquierda (internacionalista), o "latinoamericano". Tal vez otro se siente más musulmán que iraní, o más iraní que musulmán... Las combinaciones son innumerables.

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    2. El ejemplo de Sartre y el judaísmo está en función de lo siguiente: si una persona que viviendo acá no le daba importancia a ser argentino decide mudarse, y en su nuevo país de adopción lo discriminan por "ser argentino", tomará conciencia que su identidad como argentino de algún modo lo define. Reaccionará a favor o en contra, pero se verá condicionado por su "ser argentino", sea lo que fuere el concepto de "argentinidad", que obviamente es una invención.

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  2. .."Que si en cada alegría
    hay una amargura,
    todo infortunio esconde alguna ventaja"....Canta el Nano.
    Por lo general los que se masturban obsesivamente con el país de mierda y afuera es mejor, son clasemierderos de grandes urbes y de ubres que maman del Estado en forma directa o indirecta. Con una cosmovisión digna de infradotados caprichosos actúan:
    Mami mala, ahora no te quiero, la mami de Juancito es mejor y le da regalos.
    El país mejor está; si allá es mejor y acá peor ¿que esperan para tomarse el palo?
    Pero se quedan.
    Porque saben que se puede ir mejorando.
    Eso si, les importa un huevo el lastre que son, tapan su egoísmo tirando culpas a casi cualquier cosa que los rodea para no hacerse cargo de la responsabilidad que les toca para hacer un país mejor. En una palabra, seremos mejor país si somos mejores personas.

    PD:
    ¿Y donde están todos los que hablaban maravillas de España ahora?
    Sentados sobre el Dildo gigante haciendo mutis por el foro.

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    1. Seguramente debe existir cierta influencia "jauretcheana" en las ideas de Peter Capusotto, ya sea de modo directo o indirecto. No olvidemos que Capusotto comparte cierta visión "peronista" de algunos aspectos de la realidad.

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  3. Patria es una red de cosas transparentes que solo reconocés cuando no las tenés, por ejemplo los hospitales donde te atienden gratis, o la universidad pública libre. Para nosotros que bajamos de los barcos, apenas 200 años de historia no logran que la patria signifique más que eso. Para los europeos, chinos, coreanos u otros etcéteras, que tienen sepultadas 20 generaciones anteriores bajo las mismas piedras, el concepto de patria debe sentirse de otra manera, mucho más ligado a un territorio, a unos monumentos y a una historia. Pero nosotros todavía no tenemos suficiente historia compartida; esta patria es como una fiesta donde llegás y vas conociendo a algunos invitados, y hablás sólo con los que son de tu familia o los que por casualidad te sonríen. Y los que bajamos de los barcos, llegamos con la ilusión de que veníamos a un mundo mejor, y resultó que estábamos ... nosotros.

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    1. Acá existía una historia, pero fue un poquito "asesinada". No es que esto antes era un "desierto" y luego "bajamos de los barcos". Tampoco creo que los europeos hayan hecho un gran uso de su idea de nación: lo que hicieronlos blegas en el Congo, los franceses en Argelia, la Primera y la Segunda Guerra Mundial, etc. De todos modos hay bastante de cierto en lo que decís. Una explicación posible me parece la ensayada por Alejandro Grimson en su texto "Mitologías argentinas". Es un texto sencillo y muy interesante de leer.
      Saludos

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    2. Porsupu, RMHR, había gente que vivía aquí. Pero no había escritura, y por lo tanto, no había historia. La historia la trajimos en los barcos... Aunque por cierto, aquellos cuentos, aquellas canciones y ciertas ideas y formas de vivir de los que estaban antes, mucho antes, deben perdurar como una suerte de inconciente colectivo, revelándose en pulsiones de la argentinidad tales como el fóbal, o el asado. Grimson, un capo.

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    3. Coincidimos estimado. Muy interesante Grimson, tengo otro libro suyo pendiente cuyo título no recuerdo. Me parece muy equilibrado y piola.

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  5. Así como el señor de la biblioteca del Goethe (¿un Micky Vainilla buscando la aprobación de una bibliotecaria germana?), existe quien plantea que la historia empieza cuando bajó del barco (¿un Luis Solari riéndose sus contradicciones más superficiales?). Estas caricaturas tienen en algo en común: la dependencia ideológica euro-céntrica que las estructura. La valoración de “lo de afuera” sobre “lo de acá”, no hace más que evidenciar esa dependencia y la auto-subestimación que los obliga a buscar identificarse con “lo de afuera”. Esto resulta más claro, quizá, en el caso del Friedensstifter con silenciador pero persiste subrepticiamente en la fantasía de una Argentina analfabeta, que adquiere entidad sólo a partir de la llegada de barcos colmados de académicos de las Europas a principios del 1900.
    Estas y otras realidades conviven, con mayor o menor violencia, en esa construcción social (compleja y no simplificable) que es el “ser argentino” y se materializan en la Patria, no como algo estático e inalterable, sino más bien como ese espacio social en que tienen lugar las luchas que nos van definiendo.

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    1. ¡Bienvenida Lucía! Muchas gracias por el aporte. Me gustó tu comentario.

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