domingo, 29 de marzo de 2015

MACRI, LA ANTIPOLÍTICA Y CELEBRITYLAND

“¿Quién toleraría las estupideces de Susana Giménez si no fueran dichas por ella, enunciadas por ese cuerpo enteramente cyborg, diseñado en Celebrityland” (Beatriz Sarlo)

“El secreto de la demagogia es parecer tan tonto como su audiencia, para que esta gente se piense a sí misma tan inteligente como el demagogo” (Karl Kraus)

Una vez lo escuché a mi ex profe Alejandro Kaufman hacer una distinción entre el periodismo amarillo de Anabela Ascar y la farandulización de la política. En el programa de Ascar, para muchos la "reina del periodismo bizarro", lo que se hace es amarillismo clásico: nunca he visto que inviten a políticos para que hagan el ridículo. Se trata de llevar el circo a la televisión, con enanos, la mujer barbuda, un travesti o alguna persona fea que no sabe cantar pero le gusta figurar. No es un periodismo que a uno le agrade, pero ha existido y seguirá existiendo. Lo grave es que muchas veces uno no advierte la diferencia que debería existir entre un programa de periodismo político serio y el amarillismo más burdo. 

En la foto, lo pueden ver a De Narváez cocinando sin prender la hornalla. Vale decir, ¡dedican toda la sustancia de su política a la imagen y ni eso saben hacer! Porque convengamos que los discursos del colorado son menos nutritivos que un pochoclo. En lo personal me interesan los funcionarios que son "cuadros políticos", y no mucho los que llegan a políticos gracias a su "famosidad", como el caso de Scioli o Del Sel.

Uno no pretende que los políticos sean el paradigma del filósofo rey platónico, ni una suerte de ayudantes de cátedra o profesores universitarios en ciencias sociales o teoría política –lo cual sería completamente absurdo-, sino que sepan traducir a lenguaje llano lo mejor posible cuestiones complejas vinculadas a la cosa pública. Y de los periodistas pido que previamente se informen y les pregunten sobre medidas y proyectos POLÍTICOS que afectan -en mayor o menor medida- al colectivo social.

Muchos considerarán este análisis -en rigor, síntesis a partir de fragmentos de Sarlo- como una visión "elitista". En parte lo es, y tal vez deberían matizarse muchas afirmaciones. Sea como fuere, es una obviedad el hecho de que la realidad es más compleja que cualquier cosa que podamos predicar de ella. Que el lector llene los vacíos de sentido dejados por los fragmentos de Sarlo como mejor le parezca. Aclaro, por si hace falta, que Sarlo no es una analista política que me parezca muy interesante, pero le reconozco una lucidez que a muchos periodistas y opositores al gobierno les falta.

Nota: lo que sigue a continuación fue escrito en julio de 2011:

MACRI EN CAMPAÑA VISITA A SUSANA

Susana Giménez invita a Macri en campaña y a su mujer embarazada a su living y una de las primeras frases que le dice es “quedáte tranquilo que de política no vamos a hablar”. Vale decir: invita a un político a quien presupone –y hace muy bien- que le molesta que le pregunten sobre política. Un delirio... Bah, un favor "de amiga".

¿Se puede invitar a Mourinho para entrevistarlo y decirle “quedáte tranquilo, que de fútbol no vamos a hablar”? Se me dirá: existen entrevistas donde el periodista busca mostrar qué hay detrás del personaje (futbolista, músico, etc). Pero no es lo mismo en el caso de un político: invitar a un político en campaña para no hablar de política tiene un efecto político: mostrarlo tomado de la mano como un esposo amoroso y padre de familia para seducir al votante “apolítico”, a aquel que presumiblemente asemeja la política a algo sucio, plagado de chorros y delincuentes que viven de un Estado ineficiente. El apolítico suele confiar en celebridades que vienen “de afuera” y no están “contaminadas” para que gestionen la cosa pública como si se tratara de una empresa o una multinacional. Al apolítico le gustan los políticos que se dirigen “al vecino” o a “la gente”.

El truco del casamiento+esposa embarazada no es ningún misterio: Nicolás Sarkozy y Carla Bruni serán padres en plena campaña política en Francia. Así como Macri tiene su Ale Rozitchner, Sarkozy cuenta con amigotes como Luc Ferry o Comte Sponville. Pero no nos vayamos por las ramas.

Se asegura que la política es cruda gestión de las cosas y se desestima de un plumazo el momento de la resolución de conflictos y de la asignación de recursos. Los partidos como el PRO que se dirigen a “la gente” carecen de capacidad de movilización precisamente porque interpelan a sujetos que, por definición, no se movilizan. El diseño a partir de asesores de imagen como Durán Barba es la base y el sustituto ideal de ese apoliticismo individualista.

Voy a usar algunas ideas y fragmentos de Beatriz Sarlo -sacadas de "La audacia y el cálculo"- sobre el concepto de "Celebrityland". Intentaré comprender un hecho: ¿cómo se explica la excelente medición en las encuestas por parte de Miguel del Sel como candidato a Gobernador de Santa fe por el PRO?

En la televisión viven las “celebrities”: personas famosas más allá de sus méritos- el talento puede existir, pero no es condición necesaria ni suficiente- y actividades. Están las celebrities instantáneas, que se consumen en poco tiempo. Por lo general, las celebrities “consagradas” se burlan de las celebrities instantáneas, más allá de que tanto una como otra puede llegar a demostrar una inteligencia y un talento que merecería el desprecio de todo un gallinero. Algo semejante, salvando las distancias, a lo que ocurría en la colimba, cuando el soldado era “bailado” a balazos o torturado y luego con el tiempo aplicaba el mismo trato sufrido sobre algún subordinado o advenedizo.

“Esta comarca imaginaria adora las jerarquías: una nobleza de linaje; una masa de trabajadores de la celebridad, pequeñas celebrities, o celebrities pasajeras, a quienes les espera el éxito o el fracaso, pero también la burla, el escarnio, la adulación tan súbita como precaria, la decadencia, el ninguneo; centenares de pretendientes ansiosos que hacen cualquier cosa por recibir la luz caprichosa y esquiva; alrededor, todos los que han aprendido, mirando televisión, a hablar para la pantalla: floggers cool, señoras suburbanas, kioskeros que presencian el día a día de la calle, travestis, prostitutas que se defienden donde pueden y hacen bien en conectar su estética con las de sus colegas televisivas a la espera de un golpe de fortuna”.

La televisión es el medio que requiere menos credenciales educativas: para navegar por Internet, incluso se necesita saber leer. A ver televisión se aprende mirando televisión, casi sin conocimientos previos. A la mañana, tarde y noche hay múltiples programas que se citan el uno al otro y repiten fórmulas. Tinelli, por caso, es una usina generadora de contenido para varios canales.

Síntesis: existe un cierto fascismo de la ignorancia en muchos medios. La televisión promedio es el reino de la pelotudez. La televisión se alimenta del conflicto y del instante: cada minuto de impacto se monta para el olvido. "La televisión es tan instantánea como inevitable es su obsolescencia: del minuto caliente al olvido. Ningún otro medio devora con tanta velocidad sus materiales. Es un descomunal tubo digestivo, un barril sin fondo”. .

Según Sarlo, el valor de celebridad se mide por cantidad de impactos por unidad de tiempo: "A más impactos por unidad de tiempo, mayor valor. También cuenta el factor de permanencia en una memoria colectiva inestable y caprichosa, que positivamente invertido, puede convertir a un advenedizo, cuya corta estadía es precaria, en un residente legal con papeles”. (...)
La improvisación televisiva exige ritmo y brevedad, frases tajantes y emotivas, llenas de pathos. Como se intenta conquistar una franja de espectadores social y culturalmente muy amplia, los discursos deben desechar la argumentación complicada y los giros alambicados. El histrionismo profético y oracular de Lilita Carrió -una suerte de Casandra que predice catástrofes que ya casi nadie toma en serio- y el abuso de términos como "escándalo" o "monumental" en Pino Solanas son eminentemente "televisivos". Estimo que "el invento" Cobos no logró ser impuesto por algunos medios hegemónicos, precisamente, por su falta de carisma.

“En Celebrityland no valen las ideas sino la Opinión, que no esconde su carácter subjetivo, basado en la experiencia, los sentimientos y la propia historia. La Opinión reemplaza a la idea sin exigir demasiado de quien la emite ni de quien la escucha (…) El giro subjetivo de la cultura contemporánea es, en este aspecto, igualador: todo el mundo tiene experiencias y creencias respetables; los argumentos e ideas, en cambio, están menos democráticamente repartidos”.

EL CASAMIENTO DE MACRI

El 16 de noviembre de 2010 Macri se casa por civil en Buenos Aires, en medio de diversos escándalos y discusiones políticas al interior del PRO: allí recupera su aura de celebrity twiteando mensajes de enamorado a su joven esposa: "negrita querida", y mensajes por el estilo.

Francisco de Narváez, en un comercial exitoso de la campaña electoral de 2009, comunicó: “Tengo cinco hijos y otro en camino”. Listo, el enunciado va directo al corazón: un padre prolífico, calmo y confiable, que está esperando el sexto y, sin embargo, encuentra tiempo para pensar un país mejor para usted y su familia, es alguien; se lo vote o no, nunca se dirá de él que se presenta como un hombre libre de lazos, un solitario consagrado por entero a una vocación y, en consecuencia, un modelo demasiado lejano, demasiado duro e intelectual. Los hijos son un gran capital en Celebrityland.

FRANCISCO DE NARVÁEZ

Entre otras cosas ha dicho: “Voy a ser candidato a gobernar bien”, “El pueblo argentino necesita esperanza”, “Hay muchos proyectos de poder pero no terminan siendo un proyecto de país”, “Tenemos un problema de dirigencia”, “La gente quiere gobernantes honestos y preparados”, “No hay una ley electoral que cambia la vocación de la gente”, “La política no es para dividir, es para sumar”. Las frases no han sido elegidas por malicia. Son las que los empleados de De Narváez usan como títulos de los centenares de videos que están en su página web oficial. También se da el caso de una fama adquirida gracias a Gran Cuñado, el programa de Tinelli, y su conocida parodia: "alica, alicate/ votame, votate", que "el colo" utilizó en algún discurso como recurso humorístico y cómplice hacia el auditorio.


América 24 (el canal propiedad de De Narváez) cubre con la estética más adecuada sus desplazamientos por el mundo exterior; al que desciende como quien llega a la locación de un film, acompañado por su equipo de sonido y cámara. Visita Longchamps; junto a una mujer que parece una manzanera de las de Chiche Duhalde transmigrada, De Narváez habla de las “salitas de primeros auxilios”, y se atreve a una identificación que si no fuera falsa sería insultante: “Todos vivimos con miedo, porque violar la ley en la provincia de Buenos Aires no tiene riesgo y la paciencia se está acabando”. Exactamente lo que podría haber dicho la mujer que De Narváez tiene como compañera de plano en la casita pobre de “un barrio demasiado humilde muy olvidado de todos, por las necesidades que tienen nuestros ancianos, nuestros hijos discapacitados”, donde han llegado otros vecinos (imaginemos a los asistentes de producción del video denarvaezco, desde horas antes, reuniendo a la gente allí). La manzanera reclama que el político vaya a ver sus carencias; De Narváez asegura que él v a traer gestión y capacidades concretas. La adoctrinada manzanera agrega: “Lo importante es que Francisco escucha a la gente directamente, el trato directo con el vecino”.

Un clip. No innova: sabe que lo que se repite es lo efectivo. De todos modos, resulta un poco repugnante por la terrible asimetría que separa al visitante paquete de la gente que lo recibe, asimetría social y económica a la que, de todos modos, se ha acostumbrado el público de Celebrityland. Y eso explica que el mito sea eficaz, que la gente más pobre adore a sus celebrities más gastadoras, admire sus Rolex y sus coches importados o contrabandeados, sus mansiones tio Beverly Hills y sus escapadas a Miami. Sin esa eficacia del mito, figuras como la de Francisco de Narváez no llegarían a ninguna parte”.

De Narváez y Macri son políticos de la mímesis: reflejan lo que creen percibir; perciben lo que les construyen como real; se atienen a esa construcción y devuelven el reflejo. El círculo hermenéutico del infierno”.

LA HERENCIA DE MENEM

Es sabido que uno de los precursores de incorporar figuras ajenas a la política hacia su proyecto fue Carlos Menem: hasta donde recuerdo, Scioli, Reutemann, Palito Ortega... La elección del ex Midachi Miguel del Sel -quien trabajó varios años en lo de Susana Giménez haciendo de "La Tota"- sigue la misma lógica neomenemista.

“Al explotar la celebridad de Palito Ortega y de Reutemann, dos nativos de Celebrityland, Menem intuyo que le agregarían al peronismo: una popularidad conseguida en otra parte pero que, en un momento de baja intensidad política, podía transferirse como capital. Aunque no siempre ese capital es transferible. Tienen que darse algunas circunstancias: el descrédito de figuras políticas “normales”, la audacia innovadora de un dirigente (Berlusconi también fue un audaz cuando hizo esas transferencias), el cansancio de los votantes que se disponen a experimentar no con ideas sino con imágenes. Así, el electorado porteño votó a Mauricio Macri, haciendo una transferencia tan sencilla como equivocada. 

Palito Ortega, alguien consecuentemente reaccionario desde los años setenta, gestor de entertainment radicado en Miami, conservaba todavía, cuando lo convocó Menem, el aura del changuito tucumano, cafetero de canal 7, a quien un golpe de fortuna lo llevó a la fama primero en El Club del Clan y luego en todas partes. Hombre de origen humilde, un espigado morocho argentino impecablemente vestido con grandes marcas, prudente porque ese rasgo innato lo ayudó en ámbitos difíciles, alguien cuya música estaba al alcance de todos y no podía ser más elemental (…)”.

2 comentarios:

  1. Este posteo aporta un pensamiento riguroso y serio. En el sentido que toma en serio a la política. Y Ud. ha hecho una selección honesta de las observaciones de Sarlo.

    Como Ud. mismo lo reconoce, tiene un cierto sesgo elitista. No lo descalifico con eso; yo también tengo un sesgo elitista :)

    La observación que puedo hacer es que - idealizando a la democracia en abstracto - se ignora la esencia de la democracia real: Una persona, un voto.

    Lo que significa que el voto la mujer de un barrio humilde vale exactamente lo mismo que el de un tilingo de Barrio Parque, o que el de B. Sarlo, o el mío. Y viceversa.

    Entonces, el político debe tratar de sumar el mayor número de votos. Porque cada uno vale exactamente lo mismo. Y sólo la realidad tendrá... autoridad para decirle: esta forma es válida, y ésta otra no.

    Esto no quiere decir que cualquier método es lo mismo. Además, son legítimas las distintas valoraciones que cada uno de nosotros hace sobre eso. Personalmente, encuentro que Tinelli hace TV para pajeros, y no tengo ganas de ver sus programas. Pero esa es mi opinión, que en términos democráticos representa nada más y nada menos que un voto.

    Sugiero no confundir, además, esos mecanismos de llegar al votante con el contenido de la política. No creo que los votantes de Macri, como los de Ortega, como los de Cristina Fernández se equivoquen mucho al elegir su candidato. Al margen de la opinión que tengamos sobre algunas de esas figuras, creo que se las elige por lo que son en realidad.

    Un tema más complejo es el mecanismo por el cual se llega a ser una opción en el "mercado" de candidatos. Pero eso es para un posteo mucho más largo.

    Un abrazo

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    1. Está bien su comentario estimado... coincido. Creo que "una persona un voto" es un principio básico pero que no hay que olvidar. No me gustan las "vanguardias iliminadas". André Gorz escribió lo siguiente: "¿De esos fastidiosos que quieren ser "la conciencia de su tiempo" y que, por eso, son peligrosos e inútiles para todos, incluido para ellos mismos? ¿Los que ofrecen aquello que nadie pide, conla esperanza de que la oferta creará la necesidad? ¿Los que cumplen un mandato que nadie les encargó?"... Creo que como el posteo está hecho con "retazos" de lo que escribió Sarlo, quedó bastante "elitista". Es un dilema que uno tiene siempre: entre ser demagogo y ser elitista, entre defender la democracia y caer en el "cualunquismo". Me gustó su comentario.
      ¡Abrazo!

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