domingo, 20 de abril de 2014

EL INDIO SOLARI - PATRICIO REY Y SUS REDONDITOS DE RICOTA

“La rebelión consiste en escuchar los Redondos hasta pulverizarse los oídos” (Martín Zariello)

"Si grita pidiendo verdad en lugar de auxilio/ si se compromete con un coraje que no está seguro de poseer/ si se pone de pie para señalar algo que está mal pero no pide sangre para redimirlo/ entonces es rock and roll" (Peter Townshend, guitarrista de The Who)

En un mundo donde ya no hay dioses, y cada uno conoce el sabor de su propia ceniza, yo quiero envejecer escuchando a "los redó".

Aceptemos que las pasiones son difíciles de justificar, porque se relacionan con aquello que no podemos terminar de explicar nunca. Podemos rodear el misterio, acotarlo, pero sabiendo que jamás traspasaremos cierto límite. Tomemos el siguiente fragmento de José Hernández:

“Que al hombre que lo desvela, una pena extraordinaria, como el ave solitaria, con el cantar se consuela”. Si un ornitólogo viene y te dice que las aves jamás cantan estando solas, ¿le aporta algo al significado poético del Martín Fierro?

Como dijo San Agustín en referencia al tiempo, o a Zulma Lobato: “¿Qué es el tiempo? Si no me preguntan lo sé; si me lo preguntan lo ignoro". Lo mismo ocurre con la poesía ricotera. No coincido totalmente con quienes creen que ignoramos aquello que somos incapaces de definir. Sabemos tan bien qué es la poesía que no podemos definirla con otras palabras, como somos incapaces de definir el sabor del café, el color rojo o una reflexión de Majul. “El arte sucede”, como las derrotas de Boca en la nueva era Bianchi.

Ojo, tampoco comulgo demasiado con la pasión irracional de la tribu que cree que el Indio es una suerte de divinidad mitológica. Me parece que está bueno razonar apasionadamente, o apasionarnos de manera razonada.

Ahora bien, ¿qué significan las letras del Indio? Me hago esa pregunta y casi siento ternura por mi adolescencia perdida.

Muchos relacionan, en parte con razón, casi todo el contenido de la lírica ricotera con la droga: “sopa de almejas es todo lo que como, siempre fui menos que mi reputación”.

-“Loco, tomar sopa de almeja es una metáfora de tomar merca”… ¿Y “los ojos ciegos bien abiertos”? ¡Es otra vez la merca!

- “¡Calláte gil, trata sobre la Revolución Rusa y Chernobyl!”.

Ese tipo de interpretaciones llegan a la exageración. Hace muchos años vivía en mi antiguo barrio un pibe muy drogón -“Cabecita de araña”- que se parecía al personaje de Capusotto que encuentra por todos lados metáforas de canciones que "hablan del faso". Mi estimado vecino "Cabecita de arácnido" -que hasta donde supe de él estaba preso- llegó a decir que “Una luna de miel en la mano”, la oda al onanismo masculino hecha por Virus, hablaba de drogas.

-“¡No pelotudo!", le decíamos; “¿justo vos no entendés la letra?”

-Loco, ¿qué me querés decir? ¡Habla de la droga!”

También está la explicación por el contexto vivido, investigado y/o inventado: “aquella solitaria vaca cubana habla de Fidel Castro y la Revolución”; “Limón era el guardaespaldas de Pablo Escobar”, “Nuestro Amo juega al esclavo” habla sobre la época de las rebeliones carapintadas durante el gobierno de Alfonsín…

Hay frases y metáforas del Indio cuyo sentido es más bien nebuloso o, por decirlo mal y pronto, no se entienden un carajo. Sin embargo, suenan bien: “practicamos tiro al pichón, y un test para ir al espacio”; “pará, mi amor, esto está muy Shangai”; “motor psico, el mercado de todo amor, lo que debes, ¿cómo puedes quedártelo?”; “fundiendo plomo lográs, chorros de oro cochino en besos de lo más desnudos”...

Otras letras y/o fragmentos son más lineales, aunque no exentos de pasajes poéticos: la lírica de "Un ángel para tu soledad" o "Pabellón séptimo", por citar ejemplos al azar. Cabe aclarar que la poesía de una canción cobra un significado más profundo en el contexto de la melodía, o en base a lo que nos transmite quien la canta: "mother do you think she's good enough... TO ME?", en la canción Mother de Pink Floyd, sacada de contexto no quiere decir mucho; pero en el preciso momento en que Waters pronuncia el "to me", el tema adquiere una hondura infinita.

También están las metáforas mas escatológicas: “el placer es tan oscuro como el culo de un topo negro, y si no hay amor que no haya nada entonces, alma mía: ¡no vas a regatear!”

Quizá la característica más notable de la lírica del Indio sea su facilidad para elaborar aforismos para consumo masivo. Miles y miles de jóvenes usan frases ricoteras para ilustrar una idea; o las ponen en twitter/facebook; o en una bandera o graffiti barrial: “pero dos que se quieren, se dicen cualquier cosa”; “juegan a primero yo, y después a también yo, y a las migas para mí”; “el lujo es vulgaridad”; "no se entiende el menú pero la salsa abunda". Insultos sutiles como “sos un aristócrata de cotillón” han quedado, para siempre, en nuestro imaginario colectivo... al menos mientras tengamos memoria, o hasta que nos vayamos a mirar las flores del lado de las raíces.

Párrafo aparte merece la brillante influencia de la guitarra de Skay Beilinson: como yo de música sé más bien poco, me sale decir que “tiene muy buen gusto”. El estilo de Skay evoca en mí una emoción similar a la que siento al escuchar pasajes de algunos solos de Jeff  Beck o Mark Knopfler. En Los Redondos convivían armoniosamente el rockabilly, el hard rock, la murga y el blues con ritmos y melodías étnicas. De todos modos, el disco que a mí más me gusta es Oktubre (1986), aunque me resulta difícil pensar en uno solo. No toco el tema de si los redondos “hacen o no rock cuadrado” porque me parece una discusión bizantina. Para mí, la originalidad de la lírica y la música de Patricio Rey excede en mucho las posibilidades del rock chabón. Lo digo de una vez: los Redondos y el Indio están en “mí panteón” del rock argentino, junto con Charly García (+Serú Girán, Sui Generis), y Spinetta (+Almendra, Invisible y Pescado Rabioso). Podría agregar algunas cosas de Miguel Abuelo, y seguro me olvido de alguien más, quizá Pappo.


Luzbelito, Último bondi a finisterre y Momo Sampler:

A mediados de 1990 se produce un fenómeno conocido o etiquetado como “post-rock”. ¿Recuerdan la polémica entre Pappo y DJ Deró? Ué, algo así.

La cosa es que el post-rock, como bien apunta Simon Reynolds, implica usar la instrumentación del rock para propósitos "ajenos": las guitarras como vehículos de timbres y texturas más que de riffs y acordes de potencia. De modo creciente, los grupos de post-rock van ampliando el esquema tradicional guitarra/bajo/batería hacia la tecnología computarizada: dispositivos MIDI (Interfaz Digital de Instrumentos Musicales), samplers, secuenciadores… Todo este discurso da lugar a dos grandes procedimientos: a) el del rock “reaccionario”, tradicionalista o conservador; b) el método del pop, donde el productor pasa a tener un rol preponderante (como puede ser el caso de Brian Enno en U2). Aunque estrictamente, las etiquetas son buenas para los vinos, me permito hacer esta diferenciación esquemática para darme a entender.

Los “tradicionalistas-artesanales” son más tirando a románticos: creen que la esencia del rock es la interacción en tiempo real de batería, guitarra y bajo funcionando como un solo cuerpo. En Estados Unidos, el grunge sería un ejemplo paradigmático.

Los que adoptan el método del pop estarían representados por productores tipo Brian Enno (con antecesores ilustres como Phil Spector y Brian Wilson). El rock de “sonido de laboratorio” pretende crear paisajes sonoros mediante la utilización de los músicos a la manera de una paleta de texturas. Obviamente la experimentación sonora viene de mucho más lejos: la psicodelia ha hecho mucho en ese sentido (por no hablar de Luciano Berio, la música electroacústica o John Cage). En fin, no quiero extenderme más. Creo que los Redondos y el Indio tienden más al rock “tradicional”, aunque sus discos posteriores a “Lobo suelto-cordero atado” se asemejan mucho a tendencias vinculadas al post-rock. La diferencia con bandas inglesas o yanquis es que los Redondos y el Indio constituyen una "pyme", y no pueden contar con productores e ingenieros de sonidos del nivel que hay en otros lares.

Como recordaba Il Corvino en éste post: "en los tempranos 80', Solari era un frontman relajado, agradecido con su público, ocurrente. El tiempo y las circunstancias" –muerte de Bulacio mediante- lo transformaron. La multitud no se maneja sola y él debe hacer las veces de Maestro Ciruela: cagarlos a pedo, putearlos cuando se mandan una macana. Nada peor para un músico de rock que convertirse en la policía". Sobre todo teniendo en cuenta que en sus comienzos, sus recitales eran un ritual pagano lleno de alegría y libertad.

Termino el post citando fragmentos escritos por Il Corvino, porque en gran medida expresan más o menos lo que siento al respecto:

Hoy en día se copia la estética de Los Redondos en sus aspectos más superficiales (voz, relación con la prensa) y se deja de lado el contenido. Callejeros mantiene el mismo discurso que Los Redondos en 1985, cuando la democracia estaba en pañales, todavía no había caído el Muro de Berlín y no existía Internet. Es una postura que atrasa desde cualquier punto de vista. En "Tarea Fina" se encuentra buena parte del rock argentino de los 90: solo de armónica, saxofón matizando la melodía, letra sobre cuestiones nocturnas, solo de guitarra, estribillo. Hay muchos temas que son así. A diferencia de Oktubre, que no tiene comparación ni siquiera dentro de la discografía redonda. El mejor disco es el más diferente a todos. La estética combativa (explicitada textualmente en "Fuegos de oktubre", esa canción sensacional) se funde con la pluma brillante de Solari, que pasa revista a los grandes placeres y males de la época: la cocaína ("Semen Up"), la televisión ("Divina TV Fuhrer"), el rock pasteurizado ("Música para pastillas"). Siempre desde un lente elusivo, con recursos que van desde la ironía a la hipérbole.

Ahora la discusión está zanjada (es decir que alrededor de la misma se cavó un pozo y quien intente acercarse se cae y se muere) pero en los 90', cuando estaba de moda ser un boludo, cierta inteligentzia esnob desdeñaba a los Redondos. Son esos círculos selectos que echan a rodar calificaciones taxativas hasta lograr que todos las repitamos sin pensar. De no hacerlo nos sentimos tontos o "grasas" o vaya a saber qué. Nuestra tarea en el mundo es luchar contra estos estúpidos y escuchar y leer y ver lo que se nos cante independientemente de que un crítico, un periodista, un escritor o un blogger (¡válgame deux ex machina!) digan lo contrario. Fuerza Bruta es el mejor espectáculo de los últimos 100 años. Las películas de Lucía Puenzo son geniales. Lisandro Aristimuño hace buena música. Se me ocurren esos ejemplos, no porque Fuerza Bruta o Puenzo o Aristimuño sean "malos" (¡qué temeridad acusar de maldad a una obra de arte!), sino porque escucho y leo a mucha "gente" halagarlos pero intuitivamente me doy cuenta de que en realidad no los conocen, están siendo hablados por la inteligentzia. Lo mismo con Los Redondos. Lo que camuflaba esta diatriba era un gran prejuicio de clase: ninguna banda puede ser buena si la sigue "la negrada"”.

No estoy en condiciones de delimitar etimológica ni ontológicamente qué es cultura. Sí estoy seguro de que todo lo que percibimos como un hecho cultural a través de los medios (muestras de arte, festivales de cine o literatura, exposiciones, conciertos de música experimental) se relaciona más con pertenecer a sectores socio-económicos que con el hecho cultural en sí. Con discursos de trasfondo elitista. Con el anhelo de vidriera social de sus actores principales. Si eso es la cultura estamos fritos, porque deja al 99,9 por ciento del pueblo afuera. Digo "pueblo" y no "gente". El primero "quiere saber", el segundo es una construcción ficticia que suele sentirse ajena a todo a excepción de su bolsillo. De ahí lugares comunes horrorosos como "la gente se siente rehén de la disputa entre Clarín y el Gobierno" o "a la gente no le importa lo que pasó en Papel Prensa". La gente desprecia la política, el pueblo la hace. El pueblo también es modelado a gusto de quien tenga el Poder, pero da la sensación de que preexiste más allá de todo. En cambio sin TN o Clarín o América TV, ¿existiría la gente que marcha por la inseguridad, por la suba del tomate, por la caducidad de fibertel? Y así podría seguir durante varias horas, pero no es el objetivo. Apuntaba a señalar los conciertos de Los Redondos como unos de los hechos culturales más notables de la democracia. Un fenómeno artístico de excepción que atravesaba todas las capas sociales. (...)

En las imágenes recientemente subidas a You Tube que testimonian los conciertos de Los Redondos en Racing (diciembre de 1998) se tiene la impresión de que allí está por ocurrir la toma de la Bastilla. Los jóvenes proletarios amuchados entre sí parecen salidos de la tapa de Oktubre. Pancartas con el rostro del Che Guevara y nombres de localidades periféricas. Focos de luminiscencia roja producto del humo de las bengalas. Una estructura iconografía muy atractiva, que remite a la política pero que no tiene sustento ideológico. Ya lo dijo Pizarnik: La rebelión consiste en escuchar Los Redondos hasta pulverizarse los oídos. La mayoría de los que allí se encuentran descreen de la política o son militantes desencantados o nihilistas o conservadores inconscientes, como la mayor parte del público rockero.


Durante mayo, el mismo día que se difundió la información de que había material inédito de la banda en la red, TN proyectó durante toda la tarde la interpretación de “Ji ji ji”. Los conductores ablandaron por un rato la rigidez de sus rictus (con Maestrías en Caos, Crisis e Inseguridad) e hicieron grandes esfuerzos por dar a entender que entendían. Pero se notó que tenían menos rock que los Jonas Brothers. Por la noche, 6 7 8 abrió con la versión en vivo de “Juguetes perdidos”, utilizada desde hace rato para musicalizar las marchas por la Ley de Medios. Es claro: Gobierno y Monopolio se disputaban silenciosamente a la banda del Indio Solari, como si fuera el botín más absurdo de la guerra. La estrategia es tan inteligente como inquietante y requiere que, a partir de ahora, el rockero argentino preste mucha atención: apropiarse de melodías ancladas en el corazón de las personas puede también significar el apropiamiento de sus subjetividades.

Nota: este texto fue escrito en 2011, en mi blog anterior, y está ligeramente modificado.

5 comentarios:

  1. SI tengo que elegir un solo guitarrista para relacionar con Skay, uno solo, pienso y elijo David Gilmour de Pink Floyd.
    La Vaca Cubana es un caso real, en serio: una vaca cubana a la que mató un pedazo de satélite soviético que le cayó encima ("la civilización la amaba") y es una buena ironía acerca de los peligros de la tecnología. "Mi dios no juega dados" es una alusión a una frase de Einstein acerca del principio de indeterminación y la interpretación de Niels Bohr, etc. (El Indio no es ningún boludo, tiene más lecturas que el boludo argentino promedio que lo critica sin saber).
    Las letras del Indio solista no son tan barrocas, incluso son bastante claras, en el último disco sobre todo con la mortalidad, que es un tema que lo tiene obsesionado, creo que por razones obvias de edad (el Indio es mayor que algunas viejas que conozco).
    Saludos

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  2. Lo que decís del satélite soviético motivó la risa de un compañero. Me acuerdo que yo le comenté eso, que había leído no sé si en una entrevista que dio el Indio, y se me rió en la cara "qué flasheás, ese tema habla de la Revolución Cubana, jajaja, ¡mirá lo que dice este pibe!", etc.
    Es cierto que el Indio no es tan barroco, como sí lo pueden ser Spinetta. Por ahí su público no es muy "simbolista" (?) que digamos, y le quedó la fama.

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  3. Suena a comentario Lita de Lázari, pero como muchos ricoteros son bastante drogones, me da la impresión de que tienden a ver faso y drogas en todas las letras, je.

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  4. Leer tu blog es ameno y casi adictivo, los temas que tocas son interesantísimos, es notable esa capacidad de tomar un tema casi insulso y darle vueltas de tuerca analíticas con sentido. Te sigo desde hoy. Pena que no escribas tan de seguido aparentemente. Ahora, me quedé pensando un poco en la referencia a Pizarnik, ¿hablás de Alejandra? Hice mi búsqueda rápida en google y resulta que ella muere en 1972 y los Redondos aparecen activos desde 1976, salvo error u omisión. Abrazo grande...

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    1. ¡Muchas gracias por las flores! Eso de "la rebelión consiste en escuchar los Redondos..." es de Martín Zariello, autor del blog Il Corvino. No es de Pizarnik.
      Abrazo

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